¿estás preparado?


7 oct 2009

Un segundo plato que se quedo frío


Michelle observaba la nada detrás del brillante cristal de la ventana. La nada. Vacío. Sus pensamientos se habían quedado mudos, o eso, o no tenía fuerzas para seguir reproduciéndose. Se sentía tan patética que ni lloraba. Nada de lo que pudiera pensar, o recordar la haría daño. Porque había dejado de existir (o eso querría ella pensar)

El calor azoto de nuevo su cuerpo y sintió como el sudor (el asqueroso y pegajoso sudor) le llenaba la frente y le caía por la cara. El camarero la distrajo de su maratón de nada con unas palabras que al principio no entendió.

-Aquí tienes tus patatas y tu hamburguesa, que lo disfrutes.

Estaba tan ausente que ni siquiera sonrió al camarero en señal de agradecimiento. Empezó a comer sintiéndose cada vez más asquerosa y gorda, y su mente intento alejar esta sensación recordándole lo que había estado evitando toda la tarde. La felicidad ajena.

Liza estaría disfrutando ahora de la sorpresa que el destino la tenía preparada, su novio en el portal, con miles de besos en sus labios y caricias en sus manos. Que ricos ¿no creen? Y… ¿Ángel? El ahora disperso y solitario Ángel, seguro que estaría también con su novia, quizá pasándolo bien o quizá pasándolo mal, ya que ella ( Desde hacía unas semanas) no conocía nada de su vida, ni el más minúsculo detalle.

Michelle no servía ni para excitar a Arkus, ya que había encontrado a otra que le pusiera a tono, otra más guapa, más... ¿Alta y atractiva? Qué más daba. Ella era el segundo plato de todos ellos, y de otros que no se atrevía a recordar.

Siempre había alguien por encima de ella, alguien más importante, alguien que recibía todo lo que ella deseaba. Todos en su mundo y ella perdida entre estrellas apagadas y difusas. Entre estrellas que ya no tenían ninguna esperanza que darle. Y por eso Michelle estaba fría, ausente, era fantasma del vacío que su corazón sufría.

La comida en su plato había desaparecido y Michelle volviéndose a sentir una mierda (de las de caballo) dejó el dinero encima de la mesa y salió de aquel bar arrastrando con ella esa (mierda) de sentimientos.

En la calle hacía mucha más calor y pronto sintió el sudor en su espalda, haciendo que la ropa se pegara más a su cuerpo. Puso la música y se notó aliviada al escuchar aquellas melancólicas y tristes notas, aquella voz apagada y dispersa que sentía dolor igual que ella.

“You hurt me bad but I won’t shed a tear

Esas palabras se clavaron en su mente como una estaca en el corazón de un vampiro falso y se paró en seco. Algo malo se aproximaba, lo sentía, podía notarlo en el aire... una premonición, o algo parecido. Algunas de las personas desviaron la mirada hacia Michelle que yacía quieta, muy quieta con la mirada perdida. Solo podía seguir escuchando aquellas letras, que era lo único que no se había detenido.

“You think you’re loving, But you don’t love me, And I’ve been confused”

Tú piensas que eres cariñoso, pero no me quieres, estoy confusa. No me quieres. Y estoy confusa. Michelle repetía una y otras vez esas palabras envenenadas sintiéndose ahora de piedra, ya que no podía moverse. Entonces algo le incitó a dar un paso. Se acercó a la carretera, dónde el tráfico fluía insaciable, miró el asfalto, el caliente y duro asfalto.

“You’ve hurt me.”

me heriste. El pie casi se le movió por instinto y dio aquel paso fatal, aquel que hace ya tanto tiempo dirigió hacia atrás, alejándola del peligro. Pero hoy no. Tú me heriste. No me quieres.
Estoy confusa.

Sintió el impacto del coche en su costado. Pero no notó dolor. Nada de dolor. Salió volando por los aires y notó (tan solo durante unos segundos) como volaba, como era libre. Pero no tardó en caer de nuevo al suelo provocando un terrible ruido. Del coche plateado salió un chico, que sintió tremendamente familiar, pero que no identifico debido al fuerte golpe en la cabeza.

Yacía boca arriba y sentía como la sangre fluía por su rostro y rodeaba su cuerpo, mezclándose con el sudor. Ahora si sintió dolor. Mucho dolor. Su cuerpo hubiera gritado si pudiera, pero la garganta no le respondía y sentía como los gemidos se le atragantaban en la lengua.

El chico se arrodilló nervioso, muerto de miedo, a su lado y sintió como algunas lágrimas caían sobre su rostro. Él estaba llorando.

-¡Oh dos mío Michelle! ¡Dios mío, dios mío! ¡¿Qué he hecho, madre mía?! Por favor dime algo, por lo que más quieras en el mundo dime algo.

-Tú... tú… me.. er... heriste...no...no me quier...quieres

Eso fue todo lo que pudo decir Michelle, la fría Michelle que ahora se desvanecía hacia la inconsciencia de la que tal vez nunca despertara.

Un segundo plato al que hirieron, y acabo quedándose frío.







* * * *
Bueno hoy de nuevo me he dejado
llevar por los sentimientos pero
mañana seguiré una de las dos historias
¿cuál quieren leer?

1) A. B. C. y demás mentiras
2) El piano negro (4) Final

9 comentarios:

Claire dijo...

Me ha gustado mucho MISHA!

BESOS ^^

Shadow dijo...

Wow...
Pobre Michelle... No debería tomar como prioridad a quien la toma como opción, yo lo aprendí por las malas.
"Un segundo plato al que hirieron, y que al final se quedó frío"... Frase final como pocas, cielo.
AISHH!! No me puedes hacer elegir!! Peroo... Bueno, mañana escribes el final de Piano negro y pasado A. B. y C. xD
Y tienes todo el derecho a tomar a Lynx y a Shadow prestados ;)
Un beso enorme
Carlex

Mirna Macondo dijo...

Misha, ha sido increíble... Casi me han entrado ganas de llorar y todo :(
Yo también me he sentido segundo plato, pero a veces el segundo plato está más rico que el primero. Yo odio las acelgas pero me encanta el bistec con salsa de queso :)
Como dice Carlos, la frase es alucinante.
Michelle estaba fría, ausente, era fantasma del vacío que su corazón sufría.
Me encanta esa, tiene una ligera rima triste...
El suicido es una opción, pero lo que implica también es... Que aquel quien fuese el que la atropelló, la quería en cierta medida. ¿Cómo se sentiría...?
Increíble Misha, te has superado...
Por mí, termina piano negro y sigue con A,B,C,D. Como dice Carlos :)
Besitos y luces de luciérnagas desde Marte
Mirna

Lolita and her special winter confessions dijo...

Me gustó mucho Miriam.
Me da lástima por Michelle, debería haber seguido ardiendo.

Quiero el final de Piano Negro ♥

Vanille Galaxy dijo...

Pobre Miriam, me da muchísima pena...

Muás!

Pd: Yo elijo la opción 1 ;)

Anónimo dijo...

Creo que Michelle no debió dejarse llevar por ese dolor... que terminó por fundirla en un dolor aún más profundo... pero bueno... como dicen por aquí... siento pesar por Michelle..


Me encataría que leer sobre el 'Piano Negro'... !!

saludos de mi...

***Pr!nCe$$ ºf Swe3t P@!n*** dijo...

Michelle me recuerda mucho a alguien muy especial para mi, en estos momentos no se nada de ella y eso me esta empezando a preocupar, quisiera estar un poco mas presente en la vida de esta amiga mía (que se parece muchisimo a michelle!)Lo que le diría es que vea una peli que a mi me encanto "Simplemente no te quiere", (me sentí identificadisima y el final te hace reflexionar), luego le diría que se arregle, se ponga bonita y mande a los demás al diablo, porque nadie merece que ella este fría, nadie. Muchisimos besos, abrazos, mimos, todo!!! (L)

Helena Luna dijo...

¡Dios mío! Qué triste... Es bellísimo, Misha. Haces de la tristeza más desgarradora textos llenos de belleza. ¡Qué triste historia...! Es que no puedo decir nada más, no sé qué decir después de leer esto...
Un besazo. Por favor, escribe, escribe, escribe y escribe.
Lena

vampfile dijo...

Me encanta ^^
Muchos besos (L)