¿estás preparado?


28 dic 2008

Desvaríos de amor


-Cállate, demonios, cierra esa bocaza que tienes -Le miró enfadada, ¿por qué lo hizo? Tendría que haberse estado quieta.- No digas más mentiras…

-¿Mentiras Madison? Me abordaste, me tiraste al suelo y me besaste, por el amor del cielo, eras tú, lo sé, aunque tuviera una venda en los ojos, no podría olvidar el olor de tu perfume.

Mierda, ¿porque tiene que conocerla tan bien?, bueno su madre había trabajado en la casa desde que ella nació, y siendo él un año más grande que ella… Recordaba con dulzura que siempre se quedaba con ella para cuidarla, como hermanos, prometieron un día.

-¿Y ahora callas Madi? A que tienes miedo- Se froto su pelo caoba despeinado, y la miró intensamente.- Sabes que…

-¿Que se? Me dijiste que me amabas y después te liaste con la hija de los Denver, pero claro, su fortuna aseguraría tu futuro ¿no es así Alec?- Me seque el sudor con la mano, maldito calor, aquellas últimas noches habían sido insoportables.- Es una calientabraguetas caprichosa…

Aunque el padre de Alec fuese millonario, él y su madre le abandonaron hace mucho, el odiaba a su padre y Madison supuso que no heredaría nada si no satisfacía a su padre, casándose con un chica millonaria y de buen estatus social.

-Madison…- Susurro, su voz sonaba alegre, sonrió , ¡Ah!, lo que le faltaba, se estaba riendo de ella.- Mi pequeña Madison...

La luna relucía en aquella noche de verano, al lado del lago el calor se regulaba un poco, aunque la atracción que sentía por Alec no la dejaba distinguir si el asfixiante ardor que sentía se debía a la alta temperatura, o al deseo que sentía por él.

-Sabes que te amo con locura.- Se acercó un poco más a ella y la agarró por la cintura.- Crecimos juntos y no pude evitar… enamorarme de ti Madison.

Las lágrimas ardían en sus ojos, no quería llorar, pero no pudo evitarlo.
-Eres un mentiroso, me rompiste el corazón, joder Alec, te tiraste a Alice Denver…

Sorprendentemente él también empezó a llorar, mientras la refrescante brisa del lago removía su pelo.

-Lo siento… lo siento muchísimo Madison.- Se secó las lágrimas, mientras seguía mirando al suelo, avergonzado.-Yo no quería hacerte daño pero es que ella me chantajeo... Si no salía con ella, se lo diría a mi padre, lo nuestro Madison, y entonces él me desheredaría.

-Pensaba que no eras como los demás, como es posible que solo te importe el dinero Alec...

La acercó más a él. Madison sentía como se esparcía el deseo por todo su cuerpo.

-¿Recuerdas el dinero que mi padre me prometió? Hablemos de ello, lo usaríamos para irnos de este lugar y vivir juntos lejos de esto, si perdía ese dinero asqueroso, no podría tratarte como te mereces, como una princesa. Créeme, no la amo a ella, a la única chica a la que le daría todo es a ti, Madison, ¿recuerdas mi promesa?

Madison se sintió una imbécil. Joder la que había liado... Pero la culpa no era suya, se lo podría haber explicado antes, aunque no es que ella le diera muchas oportunidades de hacerlo…

-Lo...Lo…- No podía seguir, las malditas lágrimas le corrían por el rostro sin poder evitarlo.

-Madison, te amo.

-Yo también Alec

No bastaron más palabras. Ese beso, fue la cinta que envolvió su dulce y próspero amor.

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