
No creas que me gusta, no creas que lo acepto, solo siento igual que otros, a los que han encantado con su mágico viento. Mi corazón es como una pluma, que vuela a merced del aire, a veces flota en paz, otras es arrojada por su furia hacia el suelo, pero mi mente sabe lo que quiere, aunque ahora no tenga una idea clara.
De los que entraron, no se conoce paradero, solo saben que un dia se adentraron en sus oscuras tierras. Algunos dicen que han visto la luz en el camino y han volado hacia su dulce destino, envueltos de finas mantas de felicidad, más otros siguen allí dentro, pasando las penurias de aquel bosque taciturno, ese bosque incierto que todo hemos de cruzar más de una vez en nuestra vida.
Vuelvo a mirar. No hay luz en el camino, mis pies siguen dudando, piensan en recorrer esa pequeña distancia y adentrarse en esa tierra pero no se atreven a moverse, aunque esa morbosa oscuridad tiene algo mágico, tiene una promesa vacía, una ilusión abandonada en un viejo arbol caído, o quizá un dulce rio, unas flores desprendiendo su intenso aroma, o quizá no haya nada.
Mis ojos no hacen más que apartar la mirada cada vez que miran a el oscuro camino, como si al haber mirado hubieran faltado una promesa, intentando no pasar esa línea que me guie a un cruel destino, pero, de nuevo, la pluma flota en el aire siguiendo su eterno vuelo...
©Texto original escrito por Miяiam


No hay comentarios:
Publicar un comentario