Si les soy sincera (como decía Natalia) no pensaba seguir esta historia, ni pensaba que les intrigara tanto el final. Pero creo que el final de este capítulo les dejará con las mismas ansias que el anterior.Dylan supo que la inconsciencia le abandonaba cuando empezó a sentir aquel dolor palpitante en la cabeza. Abrió los ojos lentamente, temiendo ver a Norah transformada en un monstruo, en una macabra aparición, o peor... Un vampiro sediento de sangre. Pero al recuperar la vista no vio nada fuera de lo normal, ni siquiera una capa negra tipo Conde Drácula. Y eso le hacía ponerse más nervioso.
Norah seguía de espaldas a él, pero ahora yacía sentada en el suelo con la cabeza apoyada en el banco en el que antes había estado sentada tocando el piano. Las teclas seguían manchadas de sangre, aunque ya no tenían aquel color brillante. Dylan pudo observar como un charco del mismo líquido se extendía al lado opuesto donde Norah estaba sentada. Pero juraría mil y una veces que cuando entro eso no estaba ahí. Un escalofrió le recorrió lentamente la columna hasta llegar a su cuello.
Norah parecía estar comiendo algo. Más bien lo roía. Dylan se sintió estúpido al pensar que quizá solo era comida, y que comía porque tenía hambre. Como si le hubiera pasado algo normal desde que entro en la maldita habitación. Se oyó un grito proveniente de la sala contigua y Norah, alarmada, giró la cabeza hacia la pared. Dylan comprobó horrorizado que lo que comía Norah no era ni más ni menos que un pie humano. Asustado miro sus piernas, pensando en lo peor. Pero no, sus dedos gordos se movieron sin dificultad ante su orden.
Otro grito más. Esta vez Norah lo ignoro y siguió comiendo. Dylan quería gritar también, pero temía hacer ruido y despertar así la atención de lo que se suponía era su amiga. Esta se levanto tirando el pie a un lado y se alejo hacia la oscuridad, y él hasta que no oyó la puerta no volvió a respirar tranquilo.
Miró por el gran ventanal y pudo ver, con un poco de dificultad su casa. Que ironía, pensó. Se levantó con esfuerzo, y recorrió la distancia entre él y la puerta intentando no mirar a su alrededor y sobretodo, no caer ni hacer ruido. Toco a tientas el pomo y lo giró con cierta aprensión en el corazón.
Pero justo dar el primer paso hacia la salida la otra puerta se abrió bruscamente y una Norah llena de sangre, de la cabeza a los pies, le miró sonriente y le enseño los dientes, como un león justo antes de correr a cazar a una gacela indefensa.
El problema era que Dylan no corría tan rápido como una gacela...


5 comentarios:
ò.Ó Genial, simplemente. Me encanta, ME ENCANTA, M-E E-N-C-A-N-T-A!
Tienes que seguir, sí o sí!
Y respecto a mi historia... Sí, lo de los dientes quizá fue un pelín mucho, ¿no? xD
Muchas gracias por compararme con el dios Dexter, es un honor ^-^
Un beso
Carlos
MISHA, me ha gustado mucho la frase que has dejado en mi blog :)
Anda k no tequiero na de na...xdd
MARRAMIAAAUU!!!!
xdd
Sisisi, dejadme leer más!!
Curiosa dieta esa basada en pies humanos.
Ojalá que Dylan, aunque no sea tan rápido como una gacela... Sea más listo que Norah.
Buen relato :) Has hecho que a mí y mis pececitos nos pique la curiosidad.
Eres bienvenida en nuestra pecera siempre que quieras n_n
Nosotros te seguimos también :)
Un glub de la chica de los peces!
Qué te digo ??
yo terminé mi historia para no andarme con la duda de lo que va a pasar en el siguiente capítulo..
y tú me haces justamente eso.
muy bueno, me gustó... a ver cuando escribis el próximo.
lo voy a estar esperando
Saludos !
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