
Dylan se adentró lentamente en la oscura estancia, midiendo cada sonido que osaba molestar al poderoso silencio que se cernía a su alrededor. La puerta chirrió detrás de él y sintió como se cerraba suavemente a su espalda. El latido de su corazón resonaba acolchadamente en sus oídos, como si se hubiera quedado sordo repentinamente. Avanzo lentamente hacia la oscuridad, mientras oía cada vez más cercana la melodía de un piano, que sonaba tétricamente.
Al fin pudo discernir los colores de las paredes, ya que una gran bocanada de luz (proveniente de un enorme ventanal) alumbraba el cabello pelirrojo de Norah. Aquella imagen le produjo escalofríos. Norah mantenía la cabeza gacha, mirando las teclas del piano, su piel parecía sucia, y aunque no se le veía la cara, podía notar el color caoba de su mirada vigilar cada uno de sus movimientos. Aunque lo peor fue cuando levantó su cabeza con un movimiento seco y vio su sonrisa siniestra adornando sus blanco labios. La piel se le erizó, y siento que la sangre se le congelaba.
-¿No...Norah? – casi susurró, temiendo romper algo con su débil voz.
Ella siguió tocando como si nada, oprimiendo cada vez con más fuerza las lechosas teclas. Dylan dudo un segundo, pero al final consiguió dar otro paso hacia ella. Entonces escucho su voz aguda.
-¿Qué quieres DYLAN?- arrulló como una niña pequeña.
Norah le miró sonriendo, substituyendo su tenebrosa risa por una tenue y dulce expresión de ángel. Dylan no sabía que era mejor.
-Solo… yo… - balbuceo inquieto, cada vez más atemorizado con la música que interpretaba su amiga.
Antes de que pudiera acabar la frase voló por los aires, como movido por un fuerte ráfaga de viento, y ni siquiera el ruido que provocó al impactar contra la pared consiguió que Norah dejara de tocar.
Dylan aterrizo al lado derecho de Norah, por tanto tan solo podía ver su espalda adornada por aquellos cabellos que brillaban como ascuas en la tenue oscuridad.
-¿Qué tal toco Dyl?
Dylan centró su atención en las manos de Norah, que estaban cubiertas por un liquido que semeja el color de su cabello. La sangre tintaba las blancas teclas y se colaba por las ranuras del imponenete piano.
Antes de perderse en su inconsciencia Dylan pudo oír como la risa de Norah rompía violentamente el silencio. Y como unos pasos se acercaban silenciosos hacia él.


11 comentarios:
¿que ocurrira...?
Esta es la questión.
¡cielos!, este si estuvo macabro...
¿será que continua?
saludos
Me he quedado intrigada!!
Síguelo :)
Eso continua? Yo quiero que continue!
Me encanta como escribes :)
Pobre Dylan, ¿qué macabros pensamientos rondan por la confusa cabeza de Norah? Otro éxito de entrada, muchos besos Miriam teqq
Guau, esa Norah si que da miedo xD
Cada vez me gusta más como escribes
continúa, verdad? :)
besos!!
¿Qué habrás hecho, Dylan, qué habrás hecho...? xD
Pues si vas a continuarla tengo unas cuantas sugerencias. Ejem, ejem:
1.Saaaaaaaangree! Saaaaaaaaaangre!
2.Más saaaaaaaangre, más saaaaaaaaangre! xD
Hasta aquí mis sugerencias, hermanita xD
Anda, un besote, y cuídate (continúa pronto la historia de A, B y C, porfiis! xD)
Carlex
Me encantaa! Pero me has dejado con la itriga...
Muchos besos Misha (L)
O_O ¡Genial! Yo casi que prefiero no saber cómo sigue,que parece que no va a ser muy agradable xD. Además,me gusta ese final que le has dado, con un Dylan semiinconsciente que sabe que se acerca su final.
Me ha vuelto loca esta descripción: "Dylan aterrizo al lado derecho de Norah, por tanto tan solo podía ver su espalda adornada por aquellos cabellos que brillaban como ascuas en la tenue oscuridad". Es que es tan gráfica, tan maravillosa...
Te leo, siempre.
Lena
Se te ha olvidado el "continuará", como todo el mundo te reprocha jaja
sigue pronto
besos!
¿Y qué pasó con Dyl? Muás :)
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