
Le quiero. No porque me guste, si no porque tengo miedo, miedo de que él sea el único. El único que pueda tener en mis brazos, sin necesidad de pensar cuando se ira, el único al que pueda contar mis problemas, sabiendo que los escucha con atención. Él único hombre que me quiera.
Sí, tengo miedo de que sea el único. Por eso me aferro a él, sabiendo que no me quiere y que nunca me volverá a querer de ninguna manera. Pero mi corazón está solo, él es su única compañía y se resiste a dejarlo ir, aunque le haya hecho daño.
Sé que mi árbol solo tiene su manzana, ya podrida, y que ninguna otra quiere salir. Sé que nadie la arrancará y la tirará para plantar su propia semilla en mí, una semilla que crezca dentro de mi corazón para hacerlo sentir… ¿Vivo?
Quizás ha sido un pensamiento fugaz, quizá no tenga razón, pero es suficiente para convencerme y alejarme de él.
-¿Qué pasa?
Sonrío.
-Nada, es que…no he apuntado bien el nombre de esta planta.
Cojo el bolígrafo y me agacho hacia la placa. Se acerca, me rodea con su brazo.
-Hiedra Miriam, se llama hiedra.
Le sonrió y miro hacia el lugar opuesto, intentando no encontrarme con sus ojos, a sabiendas de que si lo hago no podré reprimir esas palabras.
“Tenme o déjame… para siempre, pero…no me engañes”
Sigo caminando detrás de la profesora mientras sus ojos siguen sin apartarse de mí. Sé que si “ella” estuviera aquí ni me hablaría, porque la quiere.
De nuevo, siento el miedo. Me acercó.Sonrió.Idiota.
©Texto original escrito por Miriam


6 comentarios:
hola me gusto eso que se expresa en tu blogg me encanto aun que esa es la realidad de muchas personas
hace cuatro meses atras era la mía te seguiré leyendo...
besos
pffff.. si es que me encantan tus escritos, a veces yo tambien siento miedo de que ''él sea el unico''. Y que ahora que ya no esta, ya no quede nadie.
La verdad esque eso le pasa a muchas personas
Me encanta como escribes:D
Es inevitable, no?
El miedo siempre lo llevamos dentro. Ojalá pudiéramos dejarlo de lado un poco más seguido.
El amor da para mucho pero también se tiene miedo de perderlo, aunque si estamos en pensarlo, no disfrutaremos de el.
Me gusta tu blog!
Un beso!!
Es inevitable sonreir ante los ojos del que amamos aunque el ni nos mire...a mi me ha pasado y no hace mucho la verdad... y tmb siento esa vocecita en mi gritandome "eres idiota!" besos!
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