
11 años después
La lluvia ronroneaba apagada fuera del coche de policía, mientras sus ojos luchaban por mantenerse despiertos. Fred se había roto la pierna, así que tendría que patrullar solo durante un tiempo, pensó mientras seguía conduciendo. El pequeño reloj digital del coche marcaba las diez, giró por la avenida West, para atravesar el camino de tierra que conectaba la ciudad con las afueras, cuando la radio le despertó de sus pensamientos.
-Aquí Amanda, aquí Amanda, ¿me recibe oficial Kelroise?
Scott, algo sobresaltado, contestó.
-Sí, le recibo Amanda
Silencio.
-Verá, una persona anónima ha llamado diciendo que quiere que usted se acerque al camino de que hay entre la ciudad y las afueras, porque hay algo para usted – un pequeño silencio- No hay razón para preocuparse, miré si hay algo sospechoso, si encuentrá algo informenos, una patrulla va para allá. Intentamos averiguar quién es el informante.
Scott, extrañado, se revolvió su pelo ya un poco canoso.
-Bien, me pasaré.
La conexión se perdió. Scott siguió unos metros y paró, ya que se encontraba a pocos metros del final del camino. Apago el motor y se quedo unos segundos sentado en el coche, dudando que hacer. Cogió su linterna y cargó su pistola, que empuño mientras salía del coche.
El camino de tierra levantaba una capa fina de polvo, mientras la hierba corta se mecía suavemente con el aire nocturno, mientras la lluvia la mojaba levemente. Scott levantó la vista hasta el cielo oscuro, y mientras miraba la luna ahogo dos profundos suspiros que le ayudaron a calmar sus nervios.
Empezó a caminar entre la maleza, alumbrando el suelo, a paso lento, sintiendo como la lluvia le caía en el rostro. Estuvo así unos minutos, solo entre tanto espacio, entre tanto silencio.
Cuando iba a darse la vuelta, vencido por el cansancio, su linterna alumbro algo brillante que le hizo adelantarse hacia ello con algo de apuro, temiéndose algo muy malo.
Retrocedió dos pasos, arrugando la nariz y tapándose la boca. Hombre blanco, unos treinta y tantos. Era todo lo que podía saber de una cabeza cortada. Se arrodillo en el suelo y le abrió la boca, un tanto asqueado y sostuvo en el aire aquel objeto brillante que le había llamado la atención.
Abrió los ojos, asustado, mientras veía como el medallón, que hacia tantos años que no veía, se balanceaba entre sus dedos, tan desafiante. Al lado de la cabeza un trozo de papel descansaba en la hierba, arrugado por el agua. Lo cogió, mientras su mano temblaba violentamente al ir leyendo la nota.
Me alegro de volver a verte, Scott. Acabaré lo que tu empezaste.
Red
Red
©Texto original escrito por Miяiam
Red Marie, historia de una venganza


8 comentarios:
Interesante e intrigante...no puedo esperar a leer mas!!!
¡Chananá!
¡Y luego me acusarás a mí de dejaron con la intriga!
Ni se te ocurra dejarla así, ¿eh?
Y respecto a mi texto, te respondo como a Calypso, ella sigue en su corazón, pero sabe que Alí acabará por monopolizar sus sentimientos.
Además, en la versión larga (ya he explicado que no puedo arriesgarme a alargarla mucho por si llegan las cartas de amor) se nota cómo poco a poco Alí le va sacando de la cabeza a Diana antes de besarle.
Un beso
Carlos
Intrigante...¿Quién es Red? Pero qué horror toparte con eso!!!! =S
Un abrazo!=)
Wii!!! Otra historia!!! Ya sabes que soy adicta a tus relatos... así que espero con ansias el próximo pedazo...
Beshos!
Ohh quien sera Red? que intrigante!!
saludos y gracias por tu comentario
espero que te conectes pronto asi hablamos muahaha xD
un beso
Sin duda alguna sigues a la perfección la Scifiction de The Rocky Horror con tus relatos rojos.
;)
Hombre, claro que meteré otro giro, pero no pienso matar a nadie (al menos no hasta el último capítulo).
Sin embargo, el próximo capítulo no será tan intrigante como los demás, sino que estoy intentando conveceros de que Jorge ama a Alí, cosa que no se os mete en la cabeza xD
Un beso
Carlos
Es tan interesante leerte!
Mejor dicho, tus textos son los interesantes!
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