¿estás preparado?


9 abr 2009

La llama que no se consumirá


Fuego. Lo único que había a su alrededor, llamas rojas danzando sinuosas en las sombras y que desprendían un denso e irrespirable humo negro. Se levanto del suelo ardiente, pero las fuerzas le vencieron y volvió a caer. Se arrastró hacia la puerta, él seguía dentro y prefería morir a dejarlo allí dentro, luchando a su suerte.

Giró sobre sí misma y de una patada derrumbo la puerta. Las sirenas se oían a lo lejos, como lejanos murmullos de esperanza. Se incorporó lentamente mientras tosía y a tientas le busco. En una de las esquinas reconoció su pelo. Le pego una bofetada, intentando despertarlo, pero fue en vano. Le agarró del brazo, jadeaba intensamente y sus ojos lloraban a causa del humo que golpeaba constantemente sus retinas. Cuando al fin logró sacarlo de la habitación el techo se vino abajo cayendo encima suyo.

Su amigo se despertó entre susurros pidiendo ayuda. Le dije que se levantará que él estaba a salvo de los escombros, que me dejara allí y fuera a buscar ayuda. Pero no lo hizo, me agarró el brazo, acercándose un poco más a mí y me dijo:

-Si hoy encuentro la muerte, quiero encontrarla a tu lado.

Y allí estaban ellos dos, perdidos entre las llamas, olvidados por la suerte,alimentando una llama que no se consumirá.
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©Texto original escrito por Miяiam
para Daniel