¿estás preparado?


4 jun 2009

En la sombra de tu recuerdo


Todavía en la estación recorro las sombras impenetrables de la noche mientras espero que de entre esta niebla etérea y blanquecina surja la máquina que me lleve hacia ti. En el silencioso andén, la soledad se acuesta sosegada, ya que ni mi propia sombra ha podido vencer a esta misteriosa oscuridad que aguarda tu llegada.
Entre halos de esperanza que desaparecen y aparecen a merced de mi pensamiento, tu recuerdo juega con mi corazón acelerado.

Oigo el murmullo a lo lejos, unas luces ciegan mis ojos y un repentino olor a humo inunda mis sentidos mientras el tren va acercándose por las vías oxidadas de la memoria. El viajero fantasma lo llaman, y no por ninguna turbulenta historia de asesinatos, sino porque dentro de cada uno de sus vagones acoge todos los recuerdos que dejan sus pasajeros en el aire, como un fantasma que absorbe los sentimientos ajenos.

Las puertas se abren lentamente y me dejo envolver por esa sensación de melancolía que escapa del interior del tren. Quizá sea un atrevimiento intentar ni siquiera acercarme a tu parada. A ese incierto destino que alumbra el futuro mediante una línea fina de esperanza que no divisa final, y que a la vez que fuerte, puede romperse con tan solo una palabra, o una ausencia de ellas.
Pero el corazón es el que mueve mis sensaciones, el que manda en mi cabeza, el que se deja llevar por tu mirada. Quizá sea un atrevimiento dejar a mis pensamientos soñar con tus labios, embelesarse con tu sonrisa.

Entre las voces de incertidumbre de mi corazón oigo el pitido del tren. Las puertas están a punto de cerrarse. Mi pie duda en el aire, mientras tiembla violentamente. Ahora son las dudas las que atraen mi atención. Es el miedo a llegar a mi destino y no encontrar nada, el que me hace detener mis pensamientos esperanzadores, ya que si tú no estás esperando mi llegada, corro el riesgo de perder el único órgano que dicta mi destino, la única cosa de la que puedo fiarme, mi corazón.

Pero más vale sentir y no encontrar nada, que nunca encontrar nada por no querer sentir. Así que ahora mis pasos son firmes y seguros, y mientras una sonrisa muerde mis labios de nuevo mis pensamientos vuelan hacía tu recuerdo. Las puertas se cierran. Conmigo dentro.

Me acomodo en uno de los asientos mientras, a través del vidrio tan sucio y desgastado, observo el paisaje de lo que podría ser un nuevo mundo. Nuestro nuevo mundo.


esto se lo dedico a mi amiga Judit
tequiero:)
MISHA


4 comentarios:

Unknown dijo...

hermoso!

Agua dijo...

Que texto tan bonito niña!!! me ha encantado la reflexion sobre el sentir:

"Pero más vale sentir y no encontrar nada, que nunca encontrar nada por no querer sentir"

Es sublime! en una sola frase tumbas a todos los miedos que puedan rondar por la cabeza del que lo lee.

No se porque dices que crees que te sientes pequeñita frente al resto! a mi me fascinan tus escritos, tienes una manera de escribir que llega muy muy adentro!! Mientras te leia me he imaginado a mi misma cuando subo al tren haciendo exactamente cada una de las cosas que describias! no dejes nunca de escribir pequeña que lo haces maravillosamente bien! un besazo y buen fin de semana!

.Amazonica dijo...

"Pero más vale sentir y no encontrar nada, que nunca encontrar nada por no querer sentir"
Estoy de acuerdo con Agua, esta frase me ha encantado. Tus textos también simpre logran sacarme una sonrisa :)

un beso

Álvaяo dijo...

"Pero más vale sentir y no encontrar nada, que nunca encontrar nada por no querer sentir" nunca he estado tan de acuerdo con una frase. Tus post, tus pequeñas historias, son geniales.