¿estás preparado?


25 jun 2009

¿Verdad? ¿Qué verdad?


Oí los gritos cuando la lluvia había empezado a hacerse más fuerte. Mientras corría podía ver, ahora a lo lejos, el árbol donde antes me cobijaba. Corría hacia el precipicio, al empinado y oscuro precipicio al que tanto me costaba acercarme. A parte del miedo que me producía caer, también estaba el vértigo que arrastraba desde hacía unos años.

Me acerqué lentamente, intentando no mirar al infinito. Por mi frente corría un abundante sudor frío, mis ojos se dilataban. Tenía miedo. Colgando en el aire, estaba D. Solo con ver su cara podía percibir el profundo terror que sentía. Veía sus venas aceleradas, sus labios despegados que proferían gritos desesperados.

El 90% de las relaciones humanas se basan en una falsedad aceptada por las dos partes

Mi mano vaciló en el aire. Él lo había dicho bien claro. ¿Porqué tenía que salvarlo si todo era una farsa?

-Miriam ¿qué haces? ¡Ayúdame por favor!

Me quedé observándole. Retrocedí. Los recuerdos impactaron demasiado fuertemente contra mí. Empecé a llorar desconsoladamente. El viento rugía a mis espaldas.

-¿No decías que todo era falso? ¿Nuestra amistad también es una farsa D?

Él frunció el ceño, mientras intentaba agarrarse a la tierra con la otra mano. La lluvia resbalaba por su cara.

-¿A qué viene eso joder? ¡ESTOY A PUNTO DE CAER DE UN PRECIPICIO!

Le miré con odio.

-¿Dónde estabas cuando yo también caía D?- Grité- ¡NUNCA TE VI!

Vi como la desesperación se amontonada en sus ojos. La esperanza le abandonaba.

-¡Nuestra amistad no es un farsa Miriam!

Reí.

-Estas colgando de un acantilado, me dirías todo lo que yo quisiera oír.

Intento de nuevo, en vano, aferrarse con la otra mano al borde de aquel acantilado.

-No me dejarás caer, losé Miriam- hizo una pausa, lloraba- soy tu amigo, nunca me dejarías caer.

Sonreí y retrocedí a gatas, todavía en el suelo. Su cara no cambio. Un trueno se oyó a lo lejos. A lo lejos. La rabia me hablaba al oído. Retrocedí más.

-¡Me estoy resbalando Miriam, por favor, no puedes dejarme morir!

Esperé unos segundos. Por fin cayó. Mis rodillas quedaron aruñadas después de arrastrar mi cuerpo hacia él. Mi mano se aferraba a la suya fuertemente. Le subí con esfuerzo.

Su silencio castigaba a mi vergüenza.

-Eres lo peor, podría haber muerto. Te odio. Me das asco.

Se levantó y se alejó todavía en silencio, solo se escuchaba de fondo el sonido de la lluvia. Y el de sus pasos. Al final tan solo había mentido para salvarse. Solo para conservar su vida. Todo era una farsa. Nuestra amistad era una mentira. Mis lágrimas se confundían con las gotas de lluvia.

Todo se tornó oscuro en mi alma mientras caía en un profundo estado de inconsciencia. Ni siquiera le oí acercarse. Llorando.

-¡Lo siento! Sabes que no lo decía de verdad, yo solo… estaba nervioso… tenía mucho miedo Miriam. Tú sabes la verdad.

-¿Verdad? ¿Qué verdad? – Susurré- tu no dices ninguna verdad


De nuevo caí en el abismo de la inconsciencia. Todo se torno oscuro. Un trueno se oyó a lo lejos. A lo lejos.

5 comentarios:

***Pr!nCe$$ ºf Swe3t P@!n*** dijo...

La verdad no existe. Todos mienten tan descaradamente que al final se creen sus mentiras y tienen problemas para diferenciar la relaidad.
Suerte

.Amazonica dijo...

Ya te he dicho que me encanta como escribes y cada vez lo haces mejor.
Pero la verdad es efímera, ¿como estas completamente segura de cual es la verdad? Para mi es esa que se siente en tu corazón y se refleja en tus ojos.. Pera hay veces en que no te das cuenta, o no quieres hacerlo...

besos :)

***Pr!nCe$$ ºf Swe3t P@!n*** dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
***Pr!nCe$$ ºf Swe3t P@!n*** dijo...

Mil gracias por tus comentarios. Por lo menos alguien entiende de que hablo!!! Tu eres muy buena escribiendo, quisiera poder hilar asi como tu mis ideas jeje. Bueno un beso. Que estes bien.

Álvaяo dijo...

La verdad es arriesgarnos, porque sólo aceptándola, nos puede demostrar si es o no mentira.