
Alcé la vista hacia el cielo, protegiendo mis ojos con la sombra de mi mano. Hacía mucha calor, mi piel quemaba bajo mis dedos. Los pies me estaban matando, aquellos tacones eran insoportables. Resoplé con resignación mientras rezaba para que no se me corriera la línea de los ojos.
Maldito sea el día en que me creí sus palabras. Me había puesto mi mejor ropa, como una estúpida, y solo por gustarle más. Tanto que me quejo de las superficiales que se arreglan para los chicos y acabo cayendo en su trampa. “Mucho me dijo ayer y poco está haciendo ahora” Pienso mientras revivo la conversación del día anterior.
¿Qué sentía en ese momento? Una mezcla de odio, repulsión y rabia. Más tonta y me dan un Óscar. Con tan solo unas palabras había conseguido que de nuevo sintiese... ¿Algo por él? No, ni hablar. Del dicho al hecho hay un buen trecho, y él parecía haberse perdido.
De nuevo le miro, pero nada... de nada. Su vista sigue fija en el suelo y sus pensamientos... no quiero imaginar donde. Suena el timbre. Mi amiga me mira.
-¿Vamos? No quiero llegar tarde, me toca matemáticas y… - Sus palabras se perdieron en el calor de la tarde, mientras caminábamos hacia la puerta.
Siempre intentamos ponernos una bonita máscara cuando lo que de verdad importa es la persona que está detrás de ella. Seguimos bailando en mi error pero el baile ha terminado cariño.
Me quitaré la máscara porque no necesito tus mentiras.
{...}


3 comentarios:
Yo a veces siento que me hacen falta.
A veces no es necesario quitarse la máscara, a veces se me quita sola cuando ago algo que de verdad quiero y no lo que los demas. Cuando lloro, cuando grito, cuando digo lo que siento... Pero luego vuelva a ponerse instantaneamente, porque, que va! es parte de mi, por qué negarlo.
Precioso y muy verdadero, como siempre :)
besos ♥
Hay que quitarnos las máscaras..
Publicar un comentario