Michelle, ahora en su habitación que compartía con otras dos compañeras, miraba resignada el libro abierto en sus rodillas. Ya no tenía ni ganas de leer. Esa misma mañana había vuelto de su “huida” no por resignación o cobardía, si no porque el viaje que había emprendido a su alma había acabado, resolviendo muchas de sus preguntas, que tanto tiempo habían estado sin respuesta. Una sonrisa, no muy exagerada, pintaba su rostro a su vuelta. Los monitores y profesores la castigaron por su ausencia, creyendo que el agua y el jabón que Michelle había empleado en lavar los platos del mediodía le había servido también para limpiar su conciencia. Pero no duró mucho la paz y relativa felicidad de Michelle, Ángel la asalto después de la comida. Los dos se enzarzaron en una activa disputa que acabo en interrogante. Ninguno de los dos se abstuvo de injuriar al otro, y cada vez que uno hería el orgullo de su contrincante, el otro atacaba con más fuerza. Acabaron los dos, entonces, confundidos y heridos con unas palabras de las que no conocían bien el significado.
Después de ese disgusto Michelle no quiso participar en las actividades de la tarde y alegando un fuerte dolor de cabeza pudo escabullirse al refugio de su habitación.
Ahora Michelle seguía en su cama sentada, con el mismo libro abierto en sus rodillas. Lo cerró estrepitosamente al oír como alguien abría la puerta. Una cara desconocida traspaso el umbral. Era una chica de su edad. Su pelo rojo brillaba fulgurante con el sol de la tarde, y sus ojos, de un tono marrón que fascino a Michelle, miraban a su alrededor ociosos de curiosidad. Estos se pararon al topar con ella.
―Hola, soy Miranda.
La naturalidad y desparpajo con las que pronuncio estas palabras hizo que Michelle frunciera el ceño extrañada.
―¿Te gusta leer?
Michelle, dándose cuenta que había estado demasiado inmersa en sus pensamientos, se levantó de la cama y colocó el libro junto a los otros en la estantería.
―Sí, mucho, siempre tengo uno entre las manos.
La tal Mirando sonrió a su respuesta.
―Pues haz un hueco, porque yo vengo cargada de cientos de ellos.
Miranda dejó la maleta apoyada en una de las camas y empezó a sacar libros de ella.
―La verdad es que no podría creer que alguien pudiera vivir sin leer, sería un delito, pero con la cantidad de atontados que pueblan el planeta no tengo… -
―No te haces a la idea.
Michelle cortó a Miranda con estas palabra y los siguientes treinta minutos los pasaron las dos charlando sobre su vida y sus penas, hasta convertirse en confidentes. Al acabar Michelle abocó estas palabras al aire, como meditando.
―Todos... todos estamos muertos por dentro… los sufrimientos que nos demás nos causan dejan mella en nuestros corazones y nos vuelven amargos y crueles. Pagamos nuestro dolor viendo el dolor de otros sin darnos cuenta que por mucho dolor que causemos, en nuestro interior… seguimos del todo sin vida.
Miranda observó a Michelle unos segundos, luego miró la ventana.
―Llueve… - Miranda cogió la mano de Michelle- ¡Vamos fuera!
Michelle se giró para ver la ventana.
―Me gusta la lluvia, pero está cayendo un autentico diluvio y podríamos consti…
Mirando tiro de su mano con más fuerza.
―¿Si ya estamos muertas que importa eso?
Las dos, ahora amigas, cruzaron la puerta con una sonrisa mientras sus penas desaparecían, evaporándose entre la lluvia que ahora corría por sus corazones.


6 comentarios:
"Muertas por dentro, pero de pie, como los árboles" ;)
Aún muerta por dentro, no pierdas la esperanza de que un día un arcoiris de sueños inunde tu vida. Ten fe.
Besos y Abrazos.
Yo siempre he creido que nada muere del todo, simplemente se transforma en otra cosa.
Es hermoso este blog, me encanto.
Muertos.. pero mientras la Tierra gire y nuestro cadáver con gusanitos, gire con ella.. habrá vida todavía x)
Saludos!
Realmente pienso que la que deberia escribir una novela eres tú!! Cada día le das más matices a tus palabras.
Yo también creo que con cada desilusión,cada tropiezo,cada caida..todo vamos muriendo un poco por dentro..
Como decía un poeta de mi tierra "para vivir un año hay que morir muchas veces mucho" y qué razón tenía...
Un abrazo!!=)
haaaa! no estamos muertos hay personas que reviben nuestros corazónes... y tu as revivido el mio! Creo que MICHELLE y MIARNDA se parece a nosotras un dia tu entraste por esa puerta de mi vida y me enseñaste a mirar tambien las cosas buenas, aunque mis textos sigan siendo tristes^^
TEQUIERO meellizaaa(LLLL)
Publicar un comentario